HISTORIAS DE LA CALLE

Desde un principio los escogí a ellos, los habitantes de la calle, no sé si es porque no me gustaría estar en su situación, o por el simple hecho de que esas personas, sin importar que son o como están salen adelante diariamente, descubrí que son personas muy bellas a pesar de su aspecto físico o su olor y de más cosas que la sociedad discrimina, durante el poco tiempo que pude compartir con ellos me di cuenta no solo del  mal trato que se les da, si no la inferioridad con la que los tratan, (valido ejemplo de “Calidoso” el habitante de la calle que murió quemado al lado de sus fieles mascotas por personas intolerantes e ignorantes), también me fije en que si perdemos ese miedo hacia ellos y nos acercamos, podemos encontrarnos con personas maravillosas, humildes y también con historias extraordinarias, muchos de ellos son muy felices, es más, creo que más que nosotros mismos, a pesar de que no tienen los recursos que muchos poseemos.
Yo supe desde el comienzo que lo que yo tenía que hacer y lograr no iba a ser nada fácil;  no lo puedo negar, si me daba un poco de miedo al principio, pero no era tanto el miedo hacia ellos, si no el temor de no tener el resultado esperado, pero aun sabiendo lo que me esperaba continúe con mis planes.
El primer día que fui a tomar las fotografías me encontré a un señor muy amigable, él se encontraba en el centro de Bogotá, exactamente por toda la séptima, me le acerque y le dije que si me regalaría una foto, el muy amablemente me dijo que sí, pero que por favor le ayudara con una moneda, sin problema alguno se la di y el me respondió con esa gran sonrisa, fue algo muy emotivo y muy lindo porque no todos los días nos encontramos con personas como el , con la inquietud que me invadía, le pregunte que por la razón de vestirse así, él me dijo que cada botoncito era un adorno, pero que era muy significante para él porque cada uno era un logro, me pareció muy interesante y  me llamo mucho la atención, además también me dijo que él era un general y que siempre iba a llevar esas prendas con él. Me lo volví a encontrar en otra ocasión y le pregunte que el que hacia todos los días, a lo que me respondió,  que aparte de salir a buscar un sustento y algo de que comer le estaba haciendo campaña a Zuluaga fue algo que me causo gracia, pero aun así sigue en pie con su campaña.Este fue uno de los casos más bonitos que viví desarrollando mi tarea.


Natalia Moya
Hombre que se encontraba dibujando
cuando llegamos.
Pero eso no es todo, era un viernes en la tarde, estábamos mis papas y yo, nosotros íbamos por la séptima y nos detuvimos a mirar a un hombre que estaba dibujando en la calle, de un momento a otro llego un hombre y se quedó al igual que nosotros y muchas otras personas que se encontraban allí observando a ese dibujante, el hombre se le acercó al dibujante y le pidió unas tizas porque él también quería dibujar, el que se encontraba dibujando, bruscamente le grita y lo empieza a empujar, le decía que se fuera de ese lugar, el hombre seguía insistiendo;  pero el dibujante no le colocaba cuidado, prácticamente lo estaba ignorando, el hombre al ver que aquel dibujante no le colocaba cuidado, empezó a pedir plata porque no tenía ni un solo peso, ya que ese día no le había ido muy bien que digamos, nadie le quería ayudar hasta que aquel hombre llego al lugar en donde estábamos y le pidió plata a mi papá, este le dijo a ese hombre que no le daría nada, por que como muchos lo hacen, piden plata para el vicio, aquel hombrecillo le dijo a mi papá que no era así y que si mi papá quería que lo acompañara a comprar las tizas, mi papa viéndolo desde ese punto, acepto la propuesta.


Fotografía por Natalia Moya
Dibujo logrado
Al comprar las tizas mi papá se las dio al hombre para que empezara su supuesto “dibujo” él nos pidió una imagen para que pudiese dibujar, no sabíamos que pasarle hasta que mi mamá saco una pequeña imagen que nos dieron cuando pasamos frente a una iglesia que se encuentra por la séptima ,yo sinceramente no tenía muchas esperanzas en él y me imaginaba un mamarracho, todas las personas que se encontraban a su alrededor se empezaron a marchar pero el hombre empieza a dibujar sin importar lo que pasara a su alrededor, de un momento a otro empezamos a ver que lo que él estaba haciendo era un hermoso dibujo y fue tan rápido que lo realizo, nos dejó impactados a más de uno por que no teníamos pensado que una persona así tuviera ese don y pudiera dibujar tan bien como lo hizo aquel hombre, por mi parte creía que lo hacía para llamar la atención y que iba a ser un completo desastre,  pero ya ven que las apariencias no muestran lo que en verdad uno es, experiencias como estas son muy pocas al igual que encontrarse a una persona como esta, con esos dotes de dibujante.
No siempre me fue tan bien con estas personas, muchas veces me encontré con personas difíciles pero creo yo,  que su actitud y esa forma de comportarse es por nuestra culpa, ellos se dan cuenta de cómo los tratamos y así son ellos con nosotros, de todas las fotografías que tome quise más que todo enfocarme en estos dos casos porque cada vez que veo estas fotos, me emociona ver cómo fue de maravillosa esta experiencia a pesar de que se me presentaron obstáculos, pero gracias a Dios estoy muy feliz con mi resultado, nunca pensé llegar a hacer algo como esto pero al final sé que valió la pena tanto esfuerzo y que también puedo demostrarle a los demás que estas personas no son tan malas como todos creemos, solamente no nos fijemos en sus apariencias si no en lo que sienten y piensan.

Reportaje y fotografías por
Natalia Moya
Pensamiento urbano 

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